apothemary nació en 2016.
Entonces yo era farmacéutica, llevaba más de diez años trabajando y abrí este blog para escribir sobre farmacia, salud, pensamiento crítico y algunas de las cosas que iba aprendiendo por el camino.
Escribí una frase que, diez años después, sigue teniendo bastante sentido:
“Nothing is permanent but change.”
Y cambió.
El blog prácticamente se detuvo, pero apothemary no desapareció. Mi vida profesional y personal siguió evolucionando y, en 2023, apareció algo que terminaría cambiando también mi forma de trabajar: ChatGPT.
Al principio lo utilicé como utilizábamos Google: hacer una pregunta, obtener una respuesta y seguir adelante.
Hasta que dejé de hacerlo así.
A partir de 2024 empecé a incorporar la inteligencia artificial a mi forma de pensar, aprender, organizar información y resolver problemas.
No soy programadora ni trabajo en una empresa tecnológica. Soy farmacéutica y trabajo en investigación sanitaria. Precisamente por eso me interesa lo que está ocurriendo.
He ido construyendo proyectos, GPTs, sistemas de trabajo, pequeños gestores, documentos vivos y formas de utilizar la IA tanto en mi trabajo como en mi vida personal. Algunas han funcionado extraordinariamente bien. Otras las construí con enorme entusiasmo y prácticamente no las he vuelto a utilizar.
También eso forma parte del experimento.
Hoy, cuando aparece un problema nuevo, mi primer impulso ya no suele ser buscar en Google.
Abro ChatGPT.
apothemary vuelve en 2026 para contar ese recorrido.
No para enseñar inteligencia artificial.
No para hablar de programación.
No para perseguir cada nueva herramienta que aparece.
Sino para observar qué ocurre cuando una persona empieza a integrar seriamente la IA en su manera de pensar, aprender, trabajar y vivir.
Pensar, aprender y trabajar con IA.
Y quizá, dentro de unos años, todo esto sirva para algo más sencillo:
recordar cómo vimos crecer la hierba.