Esta semana he utilizado inteligencia artificial para preparar un informe de avances. Tenía documentación, datos y actividades en distintos estados, y necesitaba convertir todo aquello en una explicación breve y comprensible.
Es una de esas tareas que parecen sencillas hasta que intentas hacerlas. Hay bastante trabajo detrás, poco espacio para contarlo y alguien al otro lado que necesita entender lo esencial sin recorrer todos los documentos.
La IA me ayudó a ordenar la información, plantear una estructura y explorar una presentación más visual. Tener una primera propuesta sobre la que trabajar hizo más concreta la revisión: ya podía señalar qué sobraba, qué necesitaba contexto y qué no estaba contando bien.
Ahí apareció la parte más interesante.
Al revisar algunas gráficas, me detuve en la impresión que podían transmitir. Una cifra necesita un periodo de referencia. Una actividad en preparación tiene que distinguirse de una terminada. Y un indicador puede describir una parte del trabajo sin representar todo lo que ha ocurrido.
Todo eso ocupa espacio. Precisamente el espacio que intentamos ahorrar cuando pedimos un resumen.
Me encontré revisando el significado de lo que aparecía en la página, además de su redacción. ¿Se entendía a qué correspondían los datos? ¿Quedaba claro qué estaba hecho y qué seguía en marcha? ¿Podía alguien sacar una conclusión que la documentación no permitía sostener?

Ilustración conceptual de la revisión de un informe.Una presentación limpia facilita la lectura. También puede hacer que pasemos demasiado deprisa por esas preguntas.
Preparar el informe con IA me obligó a explicar mejor lo que necesitaba. Pedir que fuera breve y visual era solo el comienzo. Después tuve que concretar para quién era, qué debía poder entender esa persona y qué diferencias era importante conservar.
Es una parte del proceso que a veces queda fuera cuando hablamos de trabajar con estas herramientas. Vemos el documento terminado; apenas se ve la conversación necesaria para llegar hasta él.
En este caso, esa conversación incluyó revisar, descartar propuestas y volver a precisar el encargo. El conocimiento del trabajo seguía siendo necesario para valorar el resultado.
Me quedo con una pregunta para la próxima vez que pida un resumen: ¿qué necesita comprender quien va a leerlo?
Parece una pregunta pequeña. Esta semana me ha dado bastante trabajo.
Texto elaborado con ayuda de ChatGPT a partir de una experiencia real. Las ilustraciones se han generado con IA y son conceptuales: no reproducen centros ni documentos reales. Se han omitido los detalles institucionales del trabajo.