✓ Se comprobó el sabor, el aspecto y el aroma … pero no la seguridad.

El 30 de octubre de 1937, JAMA publicó una actualización sobre las muertes asociadas al elixir de sulfanilamida.

Al investigar esta historia, me ha llamado la atención un detalle: antes de distribuir la nueva formulación se habían comprobado el sabor, el aspecto y el aroma. La toxicidad, sin embargo, no se había evaluado.

El problema estaba en el dietilenglicol utilizado como disolvente. La tragedia causó más de cien muertes y contribuyó a acelerar la aprobación de la ley federal estadounidense de alimentos, medicamentos y cosméticos de 1938, que reforzó el control de la seguridad de los medicamentos.

Como farmacéutica que trabaja en farmacovigilancia, esta historia me recuerda el propósito de tantas comprobaciones que apenas se ven: proteger a las personas que recibirán un tratamiento.

También me deja una pregunta que encuentro útil cuando trabajo con inteligencia artificial: ¿estoy comprobando lo importante o solo lo que resulta más fácil revisar?

En un texto podemos corregir el tono y dejar intacta una afirmación sin fundamento. En un informe podemos mejorar la presentación y pasar por alto que una cifra carece de contexto.

La revisión necesita preguntas concretas: de dónde sale el dato, qué evidencia lo sostiene y qué falta por comprobar.

Una historia de 1937. Una pregunta que sigue acompañándonos.

Fuente histórica · JAMA · 30 de octubre de 1937

Contexto histórico · FDA · The Sulfanilamide Disaster


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